Tierra de acogida del Pinot Noir, uva que « corre por nuestras venas », Urville es el pueblo donde bate nuestro corazón desde 1808. Plantada hace 2000 años por los Galo-Romanos, la viña desciende por las laderas cercanas bajo la mirada benévola de San Bernard, fundador de la Abadía de Clairvaux.